AVANZAR EN LINEA RECTA
En nuestros códices (latinos) el capítulo 6 de Gálatas se inicia ya aquí; Jerónimo en cambio y los textos griegos lo hacen comenzar algo más adelante, con las palabras «Hermanos, si alguno fuere sorprendido etc: No creo que sea una cuestión de importancia».
El apóstol observa en esta carta el mismo orden que observa también en la carta a los romanos.
Pues también allá comienza con una instrucción acerca de la fe, a través de once capítulos; en el capitulo doce habla del amor y de los frutos del espíritu, y en los capítulos restantes a partir del decimotercero trata dehacer ver la necesidad de que «se reciba a los débiles en la fe» (Ro. 14:1).
De la misma manera procede también aquí: Después de haber impartido a los gálatas una enseñanza en cuanto a la fe y al amor, y de haberles dado diversas reglas para su comportamiento moral, trata de llevarlos también a que no desdeñen a los débiles o a los que han caído.
Así, pues, San Agustín opina y creo que con mucha razón que el presente párrafo va dirigido a los que después de su recaída en la «letra» se habían dejado guiar nuevamente al espíritu, y ahora, llenos de vanagloria, miran con desdén a los más débiles.
1 Por tal motivo, piensa Agustín, que el apóstol les advierte que si son hombres espirituales, no deben «vivir para sí» sino «soportar las flaquezas de los débiles», como dice Pablo en Romanos 14 (v. 7) y 15 (v. 1);
Pues si no procedían de esta manera, habían hecho un comienzo en el espíritu, pero no andaban en el espíritu, puesto que se habían convertido en orgullosos despreciadores de sus hermanos.
Lo que Pablo quiere decir es, por lo tanto, lo siguiente:
«Pese a que habéis sido aleccionados en vuestro espíritu mediante mi instrucción presente o la que os impartí anteriormente, estoy seguro de que todavía quedan entre vosotros algunos que se ven asaltados por dudas y que aún no son capaces de diferenciar claramente entre la sana doctrina de la fe y las obras de la ley, lo cual se evidencia por el hecho de que en sus escrúpulos de conciencia no quieren desistir de las obras de la ley por cuanto todavía no tienen suficiente confianza en la justicia por la fe sola».
A éstos, digo, no hay que despreciarlos, sino que hay que usar de bondad y cuidado para con ellos hasta que adquieran vigor y firmeza por el trato con los fuertes y el ejemplo de éstos.
Pues hay un buen motivo de por qué siempre son dejados algunos de estos débiles cual «menesterosos en medio del pueblo» (Dt. 15:11): es para que siempre tengáis algunas personas a las cuales podáis hacer objeto de las funciones del amor.
Por esto la exhortación «si vivimos en el espíritu, andemos también por el espíritu» equivale a: perseveremos en esto, y hagamos progresos en ello. Y esto se logra si no permitimos que la poca firmeza de los débiles nos tiente a tratarlos con desdén y a mirar con complacencia nuestro propio comportamiento.
Pues esto significaría apartarnos de la senda del espíritu, hallar placer en nosotros mismos, y dejar de servir por amor los unos a los otros.
Así hay también hoy día un elevado número de débiles, aun entre los más eruditos, que sufren indecibles tormentos en su conciencia a causa de leyes dictadas por hombres, y no se atreven a confiar en la sola fe en Cristo.
Y los jovenzuelos y hombres afeminados que ejercen el dominio de la iglesia no tienen consideración alguna con nuestras debilidades, sino que con intemperada violencia nos sirven la masa enorme e informe de sus opiniones, con el único fin de hacer aún más estable su gobierno tiránico.
Si no respondes al instante como ellos quisieran, te dicen: «Esto es prueba de que tú eres un hereje, un pagano, un cismático».
Andemos. El apóstol usa aquí el mismo verbo (óíóôïé÷åú) que había empleado en el capitulo 4 (v.25) al decir que «el Sinaí está conectado (óíóôïé÷åú) con Jerusalén, etc.», de modo que el sentido de aquella frase es: «El Sinaí es un monte en Arabia que está conectado con Jerusalén, o sea, que se extiende hasta, que va, que avanza hasta Jerusalén».
Como dijimos al comentar aquel pasaje; y la misma expresión aparece también más adelante (6:16, Vulg.): «todos los que siguieren (óôïé÷Þóïíßí) esta regla», es decir, los que anduvieren, los que avanzaren en ella.
Entonces, lo que este verbo quiere expresar, su significado propio, es: avanzar en orden, caminar por la senda recta, ir hacia adelante. Así lo traduce Erasmo.2 Es muy adecuado empero el uso que el apóstol hace de este verbo en nuestro pasaje: los gálatas no deben apartarse ni a la izquierda ni a la derecha, sino avanzar en orden y en línea recta, y andar conforme al espíritu que habían recibido.
ESTUDIO DE GALATAS DE MARTIN LUTERO
Ministerio de la Palabra
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